Uno de los objetivos del ser humano desde siempre ha sido mejorar su cuerpo. Es por ello, que cada vez se ven más empresas tecnológicas vendiendo wearables, dispositivos electrónicos inteligentes incorporados a la vestimenta o usados corporalmente como implantes o accesorios que pueden actuar como extensión del cuerpo o mente del usuario.
Su historia se inicia con el reloj, el cual ha sido usado desde 1500 cuando el inventor alemán Peter Henlein creó pequeños relojes que eran usados como collares. Un siglo más tarde, al convertirse el chaleco en la prenda de moda, empezaron a ser llevados en los bolsillos, lo que supuso la creación de los relojes de bolsillo. Más tarde, en 1600, fueron inventados los relojes de manilla, utilizados en su mayoría por mujeres que los usaban a modo de brazalete. Finalmente, gracias al aviador Alberto Santos-Dumont, en 1904 se popularizó el uso del reloj de pulsera al ser un objeto que no ocupaba sus manos al volar, probando así que la muñeca era la parte del cuerpo más conveniente para usar reloj.
Sin embargo, si solo entendemos wearable como un dispositivo electrónico, no fue hasta el final de la década de los 70 cuando Steve Mann lo inventó.
Esta tecnología está relacionada con la computación ubicua y con la historia y desarrollo de la computadora corporal ya que los desarrolladores han intentado mejorar o extender la funcionalidad de la ropa y han intentado crear dispositivos que puedan usarse a modo de accesorio.